lunes, 14 de septiembre de 2015
AHÍ VAMOS
viernes, 21 de febrero de 2014
ELOGIO DE LA LLUVIA
martes, 18 de junio de 2013
GLOSAS AL AMOR URBANO
Grabé y edité el poema "Glosas al amor urbano" de Roberto Vallarino para el programa Letras al Aire de la semana pasada. Aquí les dejo el audio, esperando que lo disfruten.
sábado, 5 de enero de 2013
RECOMENZANDO...
EN INVIERNO
Y es que el tiempo es así:
De pronto uno se mira
ante las viejas fotos
de un espejo empapado
por la voz del recuerdo
Y no se reconoce
Y nada es cierto
martes, 18 de agosto de 2009
LA VENTANA DE LAS NEGACIONES
Roberto Vallarino
I
Esta tarde me rompo, me desarmo, me incendio,
desanudo por fin el cordón umbilical de los espejos
y me enfrento a mis gestos extraviados en la gota de sangre
que cuelga de los belfos de la noche.
Todo se esfuma ya cuando lo toco.
Ni las palabras ni los actos ni las manos
pueden interrumpir esta angustia del mundo en el recuerdo.
II
Es la tarde de luces dispersas.
El fulgor del caballo con patas cuneiformes
que pisotea en el lodo la oscuridad del jade
Es la eternidad amarga del silencio
que se mira a sí misma en obsesión de párpados
como la piedra que cede sus sentidos a la noche
para encerrarse en su volumen sordo y persistente
hasta adquirir el peso de la luz
la dureza del tacto
y la rugosidad de los sabores.
III
Esta tarde me asomo a la ventana de las negaciones
y en el patio todas las formas están como esculpidas
por una mano temblorosa:
también el tiempo está petrificado.
Es el altorrelieve de la noche que asciende
para tocar el vértigo de las contradicciones.
1978
martes, 30 de junio de 2009
PARA ARTURO MEZA
Oscar Javier Martínez
¿Estás ahí, guitarra?
Suena la tarde, es tu voz.
De nuevo la sal asciende por los acantilados.
¿Eres el mar?
Mis pies llagados tiemblan.
Espuma del amor, aquí te espero.
¿Qué harás cuando sin piano
tus manos toquen la madera vencida?
Tras las conversaciones está el miedo
Un avión
repta en mis venas, estoy vivo,
Llueve otra vez adentro de mis ojos.
1998
BAJO UN CIELO NUBOSO
Permíteme volar, cuerpo terrestre.
Soy gaviota voraz,
La luz cegó mis ojos.
Mírame.
Adentro la sonaja rota espera.
Carne del corazón, suenan mis alas.
Escorpión,
madeja de veneno, dame lumbre.
Mis patas ateridas chapotean en el lodo
Tengo hambre de líquen
Nubes rojas se esparcen en el cielo de invierno
¿soy gaviota voraz?
Danzo en la reverberación de mis heridas.
1998
miércoles, 10 de junio de 2009
EL SOFISTA
martes, 9 de junio de 2009
MÚSICA DE SOBREVIVENCIA

¿Por qué música de sobrevivencia?
1
Porque ha sido compañera, cómplice en soledad, amable en tiempo de furia, tierna en horas de insomnio, fiel amante cuando el olvido nos hace sollozar. La música es el bálsamo que Dios, conmovido por nuestra miseria primitiva, nos concedió para romper la bruma de lo inconmensurable y despertar.
Como el aire que flota en la sonrisa del ángel que se ama, la música es el sol que hace juntar los días, es nota discordante, gaviota en los inviernos de la mente, numeral que salta de sus órbitas rompiendo toda lógica y razón, la nota que revienta su armadura y se carcajea como una garza niña. Es la madera que se volvió plata y sirena que acaricia los escollos.
La música ora por nosotros aún en el silencio, ese silencio que pesa como un muerto y que sabe a todo, menos a sal. La música es nuestra mejor acción de gracias, es el más hermoso nombre de Dios. Como olas rompiendo en un acantilado, así se conmueve el alma cuando un acorde rueda por la pendiente de los sueños, posándose suave sobre la orilla del ser...
¿Cómo escapar al encanto adolescente de una canción que juega y seduce? ¿Alguien puede enojarse con el viento porque nos despeina? Somos instantes de un tiempo que nos rodea, somos los asombrados espectadores cuyos rostros se asoman entre viejas mascarillas de las islas del sur. Nuestros cuerpos se secan al sol, para luego humedecerse en una llovizna pertinaz de melodías. Cientos de tambores parten en mil pedazos la negrura, el áureo filo de las trompas agita los estandartes del reino donde todos adoramos. Nuestro corazón se colma de alabanzas por el sólo hecho de escuchar y vivir...
2
Alguien vino a juntar mis días; no pude nombrarla porque no hay palabras que contengan la luz de sus encantos; tendría que llamarse noviembre o madreselva para poder abarcarla, pero ni así. Esa mujer que nos hace emerger del agua y nos arropa, ella también era canción.
3
"...y sólo por tu amor pude resistir el hambre, la guerra, la desolación, la discriminación, y la traición que me enseñó a perdonar", y solo por ti estoy cantando y tejiendo palabras. ¿a dónde iré sin ti? No hay horizonte ni barca ni perfume que pueda hacerme partir de tu costado. Solo estoy aquí porque quiero alabarte y contar el rosario de bendiciones que derramas, eres tú, loco y sonriente, mar y tormenta, lo que me hace vivir.
4
Soy un sobreviviente, he recorrido los países y aprendido de memoria el color de sus pendones, he mirado todos los crepúsculos y he escudriñado el color de las estrellas. La muerte ha danzado al lado mío y alguna vez danzamos juntos, lo recuerdo. He sido traicionado y mi sangre regada en el desierto, alguien se apoderó de mis cansados brazos y me hizo cargar espinas en vez de crisantemos. Entonces llovía, llovía mucho, llovía como si fuese a deshacerse la ciudad, pero aun así, nacía un niño, las aves asomaban su plumaje por entre las piedras de la catedral, y en la canteras había soldados jugando rayuela o qué se yo... me pareció que nunca volvería a pisar las calles de la infancia, que la condena sería a perpetuidad, pero llegaste tú con la espada en alto, riéndote de la imaginaria eternidad.
Música. Luz de velas. Arroyo en las colinas. Música de mi padre y de mi madre. Sendero en donde se cruzan los viajeros. Crisol y serpentina. Luz de todos los astros. Música, siempre música...
Enero, 2005




